Había una vez...
... cientos de inmigrantes italianos que a fines de 1870 llegaron a la
Argentina junto a sus familias para iniciar una nueva vida en algunas
zonas de la Capital Federal. Uno de los lugares más concurridos fue el
entonces pueblo de Belgrano. Alli los recién llegados profesaban las
ideas del mutualismo como símbolo de unión de su comunidad.
Por ello, el célebre arquitecto italiano Juan Antonio Buschiazzo -que
vivía en Ciudad de la Paz y Juramento-, junto a otros compatriotas,
decidió crear una mutual. Luego de una primera reunión en el
legendario restaurante "II Picolo Torino", en la esquina de Cuba y
Echeverría, el 13 de abril de 1879 quedó formalmente constituida la
Sociedad Italiana de Socorros Mutuos de Belgrano. Los principios
fundadores de esta entidad, que comenzó con 75 socios, eran tres: la
asistencia económica, la asistencia médica y la difusión artística y
cultural. De esta forma les permitió, a todos aquellos que habían
llegado hasta estas despobladas tierras de América del Sur para probar
mejor suerte, encontrar el apoyo que necesitaban para no sentirse tan
lejos de sus lugares de origen. Debido a que la mayoría de ellos
habían venido con lo poco que tenían La Sociedad Italiana les otorgaba
dinero en préstamo que luego devolvían con trabajo y, una vez
inaugurado el Hospital Pirovano, se logró un acuerdo para que todos
los socios fuesen atendidos allí. En 1890 se creó el panteón para
utilización de todos los integrantes de la Sociedad y sus familias.
Desde sus inicios llevó adelante una constante actividad benefactora
que, poco a poco, se fue afianzando. Sin embargo aún le faltaba un
detalle indispensable, ya que no tenían un espacio físico en el cual
reunirse. Recién el 23 de noviembre de 1881 se colocó la piedra
fundamental sobre unos terrenos que habían sido donados por León
Gallardo en Moldes 2159 y dos años más tarde, un 13 de abril, es
inaugurada la sede en la que hasta hoy funciona la Sociedad Italiana
cuya personería jurídica fue otorgada por Juárez Celman. El núcleo de
la institución estaba integrado por dos fracciones diferentes de
italianos: aquellos que defendían las ideas monárquicas que regían por
esos momentos en Italia y los que preferían la República. Esto provocó
feroces enfrentamientos entre ambos bandos, por lo que en 1901 se
separaron quedándose los primeros con la entidad social, mientras que
los otros conformaron la Asociación Italiana de Belgrano que luego se
trasladó a Saavedra. Desde ese momento, toda proclamación de ideas
políticas dentro del lugar fueron prohibidas.
A pesar de las diferentes crisis que atravesó el país a lo largo del
último siglo, el trabajo de la Asociación siempre se mantuvo aunque no
con la misma intensidad. En la década de 1940 sufrió un fuerte golpe
cuando la creación de sindicatos y obras sociales le arrebató gran
cantidad de socios que, no pudiendo continuar con dos aportes,
debieron optar por alguno de los últimos.
De esta forma, de los 3000 beneficiarios que tenían en ese momento
sólo quedaron 2000. Pero, fieles a la filosofía del mutualismo,
crearon en 1994 una medicina prepaga que continúa el camino de la
asistencia médica original.
De los tres pilares básicos que en 1879 promulgaron sus fundadores
sólo se canceló, desde 1998, la ayuda económica debido a que resultaba
muy dificultoso satisfacer todos los pedidos. Por otra parte, la
difusión artística y cultural siempre estuvo presente con la
realización de importantes eventos en el salón de actos que, a partir
de la década de 1990, tomó gran impulso con la reforma definitiva que
permitió construir una sala de teatro con capacidad para 250 personas
y una elegante galería de arte. También se modificó el Salón
Emperador, el cual se alquila para fiestas, mientras que el Salón
Real, sede de charlas y conferencias, es el único que se mantiene
igual que en 1891.
Desde la dirección de su primer presidente el Sr. Cayetano Pezzi hasta
la del actual dirigente Sra. María Graciela Amadei,. la asociación
Italiana de Socorros Mutuos de Belgrano supo adaptarse en el tiempo
combinando nuevas y modernas actividades educativas (cursos de teatro,
italiano, yoga, entre otros) pero sin alejarse nunca de los ideales de
un mutualismo dispuesto a la ayuda y contención de quienes lo
necesiten.